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Veterinarios en Valencia

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Servicios veterinarios



Entre los servicios veterinarios de calidad que te puedes encontrar en Animalia, nuestra clínica veterinaria de Valencia, se encuentran los servicios básicos de cualquier centro veterinario, pero también algunos más específicos que puedes ver a continuación. Por ejemplo, ofrecemos consejos para personas que tienen un perro por primera vez, sobre lo que hacer si hay alteraciones respiratorias en nuestras mascotas o sobre cómo actual ante el envejecimiento de tus animales.
Si necesitas información sobre cualquiera de ellos o tienes dudas, preguntas, comentarios o sugerencias, no dudes en ponerte en contacto con nosotros y estaremos encantados de poder contar con tu aportación.

Primeros paseos


Una de las preguntas más frecuentes en las primeras visitas al veterinario de los cachorritos es: «¿cuándo puede bajar a la calle?» Otras muy frecuentes son: «¿cuándo lo puedo bañar?», «¿cuándo puedo empezar a educarlo?», etc. Son las eternas preguntas que rondan las cabezas de los dueños «primerizos». No te preocupes, en Animalia, te ayudaremos en el proceso.
Partiendo de la base de que recogemos al cachorro con dos meses de vida aproximadamente y de que tiene al menos una vacuna (además de haber sido ya desparasitado), deberíamos esperar a que pasaran unos días tras la segunda vacuna de cachorro para salir a pasearlo por primera vez.  Si el cachorro llega a casa más tarde o no está vacunado, habrá que esperar igualmente a tener una primera vacuna de las principales enfermedades que pueden afectar a un cachorro (moquillo, parvovirosis…) y a una revacunación de las mismas.
Cuando adoptamos un cachorro, hay que ser responsables y se debe tener en cuenta que, además de otras muchas cosas, requieren nuestro tiempo. Hay que tener un hábito o rutina de bajar a la calle para que el perro haga sus necesidades. Si cada cuatro, seis u ocho horas bajamos con él, pronto será capaz de controlar sus esfínteres y el paseo será productivo (para él y para nosotros).
¿Los primeros paseos?: un desastre. No se pueden tener muchas expectativas en las primeras salidas, pues el cachorro aprovecha el paseo para correr, saltar, husmear, jugar, tropezar, perseguir todo aquello que se mueve, etc. Todo menos lo que nosotros esperábamos y era que se le «escapara» algún «pipí» o alguna «caca». Los primeros días (o las primeras semanas) se despistan con todos los estímulos que produce la calle y corre corre a casa porque va a orinar y defecar corriendo en el pasillo o en la cocina… ¿Te suena?



Principalmente, las salidas deben ser al inicio y al final del día y después de cada comida. Eso al principio. Cuando se hagan mayores, suele ser suficiente con tres salidas al día (se incluyen domingos y días festivos). Si podemos encontrar lugares con tierra o hierbas, posiblemente se acelere el aprendizaje, además de proporcionarle el «tiempo suficiente» para oler la zona de paseo.
El truco de premiarle cada vez que haga sus necesidades es otra estrategia que podemos seguir; pequeños trozos de premio (no todo un hueso de premio o galletas de personas) conseguirán hacer entender al cachorro que «eso que acaba de hacer» está bien. Y, evidentemente, ya podemos empezar a mostrarle nuestro enfado cuando orine o defeque en casa (siempre y cuando cumplamos nuestra parte del trato bajándolo a la calle las suficientes veces y con el suficiente tiempo). 
Debemos tener paciencia, mucha paciencia, porque los paseos con nuestra mascota deben ser algo relajante, algo que compartamos con ellos. Al final, lo de menos será que orine o defeque; lo importante será que disfrutemos de sus paseos y que también sean nuestros paseos.
Si las salidas con tu mascota se convierten en algo estresante, si tu mascota o tú teméis la hora del paseo, deberás dejarte aconsejar por profesionales que pueda ayudarle en el día a día. Confía en tu veterinario; él te instruirá sobre este y otros temas de interés.


Envejecimiento

El envejecimiento de las mascotas es algo que está preocupando últimamente a los veterinarios y a los dueños. Ser viejo no es una enfermedad. Hay que entender las alteraciones propias del paso de la edad y distinguirlas de los procesos patológicos. Debemos dotar de una aceptable calidad de vida a nuestros animales.
Estudios científicos están demostrando que la esperanza de vida es proporcionalmente inversa al tamaño del perro; es decir, perros de razas grandes o gigantes suelen envejecer antes que las razas pequeñas o miniaturas.
Los efectos de la edad tienen un gran impacto sobre las mascotas, pues suelen ser irreversibles, progresivos, afectan a muchos órganos y se alteran mecanismos fisiológicos vitales, aunque hay una gran variedad individual.
Lo primero que debemos saber es que las alteraciones que antes sobrevienen normalmente son las de comportamiento: se altera el sueño, cambian los horarios, duermen más durante el día y deambulan durante la noche por la casa, pierden vivacidad, se interesan menos por los estímulos externos, hace falta llamarles varias veces para salir a la calle, apenas inician ellos secuencias de juego, reaccionan de forma tardía a estímulos tan grandes como una galleta de premio, la llegada del dueño...
También les cuesta más orientarse y se vuelven reacios a cambiar el itinerario de sus paseos, se asustan frente a situaciones nuevas y no saben cómo resolverlas y pueden llegar a olvidar cosas ya aprendidas: pierden el interés por seguir un mismo horario, defecan y orinan en lugares inhabituales, ladran sin motivo aparente…


El aspecto físico también cambia con la edad: suele cambiarse el tejido muscular por tejido graso y aparece flacidez en varias partes del cuerpo, la piel cambia de aspecto, el pelaje suele perder brillo y suavidad, aparecen canas, pueden perder pelo que ya no se recupera…
Interiormente, también hay cambios en todos los aparatos de su organismo (digestivo, renal, óseo, cardio-respiratorio) y los sentidos asimismo van disminuyendo: baja la audición, la agudeza visual se pierde y también se reduce el olfato (aunque es el sentido que más tarda en alterarse). Lamentablemente, también la vejez es la época de la vida en la que más tumores aparecen en nuestras mascotas.
No podemos combatir el paso de los años, pero lo que sí está en nuestras manos es la prevención. Los chequeos geriátricos deberían estar al orden del día: pueden advertir al dueño y al veterinario de los cambios que, aunque inevitables, pueden ser más suaves y progresivos.
También los laboratorios veterinarios intentan mejorar la vejez del animal. así pues, hay abiertas continuas líneas de investigación en productos médicos dirigidos al envejecimiento cerebral, al deterioro cardíaco, al desgaste del aparato locomotor y a la nutrición de nuestras mascotas.
Y, por último, la necesidad de compañía de las mascotas aumenta con la edad; no se la neguemos, puede ser muy reconfortante para ellos. Y, como siempre, confía en tu veterinario.


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No somos una veterinaria solo para perros, aunque los perros nos encantan: visítanos con tu mascota

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